Aunque las disidencias que coordinaba Gentil afirman que este es un golpe duro para ellas, no desmantelan su jerarquía basada en la coordinación, afirma el analista Kyle Johnson.
En los casi seis años que llevaba intentando reconstruir las FARC y retomar “sus áreas”, Duarte llegó a coordinar estructuras disidentes en los llanos orientales, en la frontera con Venezuela; en el suroccidente a través del Comando Coordinador del Occidente, en Valle, Tolima, Cauca y Nariño, en la Amazonía de Putumayo, Caquetá, Vaupés, Vichada y Amazonas y en el Sur de Bolívar.
Lo que sí es claro es que él no era el único líder con un poder de unión entre las disidencias. Ese poder, de hecho, puede ser mayor en Iván Mordisco, jefe de la disidencia del Frente Primero en Guaviare y al parecer segundo al mando después de Duarte.
Pero a nivel local, entre Meta, Guaviare y Caquetá donde Gentil comandaba directamente el Frente Jorge Briceño es más probable que su muerte tenga diferentes repercusiones.
Anota Kyle Johnson, que a pesar de todo ese trabajo acumulado será difícil de reemplazar en el Frente Jorge Briceño porque aunque no está claro quién tomará su lugar en esta estructura, los comandantes más probables de hacerlo no tienen la misma capacidad ni la calidad de liderazgo que Gentil Duarte.